26 jul. 2013

yo soy lo que he vivido

Hace meses que no entro a mi blog. Quizás porque ya no necesite descargarme, quizás porque ya no me sienta como me sentía antes. Estaba enferma, veía todo negro. Sentía que estaba sola, sentía que ya no me quedaba nada por lo que luchar, sentía que todos estaban contra mí. Extrañaba. Extrañaba sentirlo, extrañaba su presencia, extrañaba los consejos de ella, extrañaba saber que estaba conmigo. Me sentía mal porque me apartaron todos de su vida. Empezar de cero no fue fácil, tenía mucho miedo. Sufrí tantos cambios durante esos meses. Cuando creí que ya estaba bien, apareció ella y la veía. Me quiso llevar del otro lado. Toqué fondo, sentí la muerte al lado mío. Y no exagero cuando digo que quería morirme. No miento cuando digo que estaba sola, no miento cuando digo que todos se encargaron de arruinarme la vida, no miento cuando pienso que amigos me fallaron, pero tampoco miento al decir que ahora estoy bien. Logré encontrar la paz, pude salir de ese vacío, de ese laberinto de mierda, de esa oscuridad asquerosa. Dejé la gillette de lado, dejé de llorar por todo y me di cuenta que hay soluciones para las cosas. Así fue como decidí ver la luz, como decidí revivir. Estaba muerta, pero mi familia y cercanos me ayudaron a ver que había una salida, un fin a esto. Y es así como estoy escribiendo ahora, como siento una cosa rarísima cuando me acuerdo de lo que pasé. Nunca pensé que iba a sentir la muerte al lado mío. Nunca pensé que iba a pasar por todo lo que pasé y jamás pensé que iba a estar acá.
Sé que cada día es una lucha constante, pero ahora estoy bien, feliz y sobretodo FUERTE. Sufrí mucho. Hoy entiendo que de a poquito, y con terapia, fui aceptando su pérdida, aunque fueron meses de pura agonía y crisis. Por primera vez, me siento libre. Aprendí a tratar de tomarme las cosas con calmas sin recurrir a los filos. Deje de ser la enferma, la adicta, la obsesiva. El dolor está tatuado en mis muñecas. Cada una de las marcas me recuerda que tengo que ser fuerte y no volver más a aquello que me consumía.

Hoy estoy viva, y vivo por lo que soy.